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Pódcast Las Historias del Maestro

  1. Alejandro Asensio

    @jandroasensio

    22 de mayo de 2022

    Perder ilusiones para tener otras

    Lo bueno es que hay un segundo tren esperando en la estación


    La afición del Almería en el recibimiento del equipo el pasado 21 de mayo de 2022 / Foto: Alejandro Asensio


    Voy a tratar de darle explicación a lo que sucedió en la jornada 41 de Segunda División en el partido que enfrentaba al Almería y al Alcorcón en la ciudad del Andarax. Para ello, me voy a servir de algunas frases célebres atribuidas a tres mentes prolíficas de la humanidad. La derrota es amarga cuando no se espera, pero, si no te imposibilita a seguir luchando, puede suponer un aliciente que te agite hacia el éxito. Un animal herido es doblemente peligroso. Así salió la UDA del salón de baile en el que esperaba lucir sus mejores galas y que tuvo que abandonar tras un terremoto inesperado. 


    “Aquel que más posee, más miedo tiene de perderlo”, dijo Leonardo da Vinci. Tener es temer. Más aun si eso que tienes te gusta y no deseas deshacerte de ello. Durante la semana pasada, hemos tenido, vivido y saboreado un éxito histórico. Hemos celebrado de manera anticipada, hemos fantaseado y celebrado goles que no habían llegado. Hemos palpado un ascenso que no era nuestro. Lo hemos tenido y, de repente, nos dimos cuenta de que había un partido entre nosotros y el objetivo que creíamos poseer. Un partido que hizo aflorar los miedos a perder. Estoy seguro de que el equipo se concienció, que se preparó para esquivar la euforia, pero cuando tu entorno te lleva a restaurantes, te hablan de fiesta, te avisa de discotecas reservadas o de autobuses descubiertos… te vienes arriba. Te crees dueño de algo que no es tuyo todavía. El miedo aparece cuando reparas en ello. 


    “Madurar es perder algunas ilusiones para empezar a tener otras”. Virginia Woolf destacó así la importancia del daño vivido, del crecimiento personal, de la experiencia, para ir construyendo realidades cercanas. Alcanzables. Sufrir es crecer, como la vida misma. Hay una plantilla más madura hoy que la que saltó al césped a celebrar el ascenso antes de jugar el partido. El deporte, el fútbol, es así. Nunca terminas de aprender. Nunca terminas de entender que todo es posible y que lo que no puede suceder bajo ningún concepto acaba sucediendo como por arte de magia. 


    Para terminar este viaje reflexivo, voy a apoyarme en una de las teorías del Príncipe de las Paradojas: Gilbert Keith Chesterton. “El único modo de estar seguro de coger un tren es perder el anterior”, escribió el británico creador del Padre Brown. Ahora estamos seguros de que el tren más lujoso y rápido se ha ido. Llegamos tarde a la parada. Lloramos su marcha y nos lamentamos por habernos dormido, por habernos relajado en exceso. Pero por la megafonía de la estación suena un aviso; viene otro. No es el mejor ejemplo hablar de trenes con Almería de por medio, pero nos vale la alegoría. Hay una segunda opción. Un segundo tren que nos permite llegar al mismo destino. Es más lento, más feo y vetusto. Quizá más caluroso o puede que ni siquiera tenga servicio de bar. Pero llega al mismo lugar; y podemos tomarlo. 


    Perder, a veces, puede ayudarte a madurar para que el miedo se convierta en ilusión. Y es que la pasión por lograr un objetivo es el mejor combustible posible. Nada está hecho hasta que lo está. A por el tren. 


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